Martes, 24 Enero 2017 21:57

¿Un sms de 30 euros? La abusividad de la reclamación de posiciones deudoras

Escrito por Raquel Duque
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Recuerdo la primera vez que redacté un contrato de arrendamiento para el despacho en el que estaba pasando mis primeros meses tras la facultad, de prácticas. Nuestro cliente era el arrendador, y cuando terminé el clausulado, mis mentores se echaron a reír con uno de los aspectos que había incluido sobre el precio: “Vencido el primer plazo de un año, el arrendador podrá aumentar la renta unilateralmente”. Esta cláusula no se podía incluir en el contrato porque generaba un total desequilibrio entre las partes contratantes, me explicaron. Y la quité. Me obligaron.

Resulta llamativo leer con detenimiento los contratos de los bancos. Este tipo de cláusulas unilaterales abundan y desde luego no existe reciprocidad: si tú incumples, el banco cobra; si incumple el banco, aquí paz y después gloria. Ah, y tú no cobras nada de nada.

La primera vez que vi de cerca una cláusula abusiva fue en mis tiempos de la facultad, la que habla sobre la “reclamación de posiciones deudoras” y que yo misma sufrí: Consiste en una comisión de importe fijo, que ronda los 30 euros, y que el banco te impone si dejas tu cuenta corriente por debajo de 0 €. Da igual que sean 70 céntimos que 70 euros. La comisión por “reclamarte el pago” es de 30 euros. Y se acompaña indisolublemente de unos intereses, más bien poco comedidos, pero proporcionales a la cuantía al fin y al cabo.

La cosa no habría pasado de ahí, pero al banco le empezó a gustar eso de las cláusulas unilaterales: Intereses de demora, redondeo al alza… Hasta que llegaron las cláusulas suelo y se pasaron de la raya.

Entonces los jueces fueron, cláusula por cláusula, declarando la nulidad. Sobre la “reclamación de posiciones deudoras”, la Audiencia Provincial de Guipúzkoa, si bien no fue la primera, fue la más popular por su razonamiento acerca de la abusividad de esta cláusula.

Toma como base la idea de que el banco está cobrando por un concepto que en realidad no está justificado: Enviar un sms, llamar por teléfono o mandar una carta ordinaria para decirle a su cliente que tiene la cuenta en números rojos, no cuesta 30 euros.

Es una idea que, además de lógica, se recoge en nuestra normativa sectorial bancaria:

- La Circular del Banco de España 8/1990, de 7 de septiembre, sobre transparencia de las operaciones y protección de la clientela: "Las comisiones y gastos repercutidos deben responder a servicios efectivamente prestados o gastos habidos”.

- La Memoria del Servicio de Reclamaciones del Banco de España de 2011 (págs. 150-151) viene a decir que sólo se puede cobrar por el concepto de “reclamación de posiciones deudoras” si se demuestra al menos que su devengo está vinculado a la existencia efectiva de gestiones de reclamación realizadas ante el cliente deudor.

Añade la sentencia que no se trata de una buena práctica bancaria, ya que la reclamación debe realizarse teniendo en cuenta las circunstancias particulares de cada impagado y de cada cliente, y, como todos sabemos, esto se trata de un servicio automatizado: En cuanto la cuenta se queda bajo cero, salta el cepo de los 30 euros.

Malamente podrá justificarse que este pago responde a servicios realmente prestados, porque se trata de una cantidad fija, independientemente del caso y del medio que se utilizase para la reclamación, además de que el banco ya penaliza con intereses moratorios el descubierto de la cuenta.

En definitiva, parece que los bancos están recibiendo la lección que me dieron a mí al salir de la facultad: una risotada, más o menos sonora en función de la ironía empleada por el juez en su razonamiento jurídico, sobre la ridiculez que supone incluir una cláusula que causa desequilibrio entre las partes. Y obviamente, la obligación de quitarla.

 

 Raquel Duque. Abogada de Aletra. Especialista en consumo y contratos.

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