Viernes, 03 Marzo 2017 09:27

Millones de facturas de luz, dos mercados y una sanción

Escrito por Raquel Duque
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Pasé unos meses viviendo en Madrid, de intercambio universitario, entre los años 2010 y 2011. Fue mi primer contacto directo con la factura de la luz, entre otras cuestiones hogareñas. En aquel entonces lo único que logramos sacar en limpio mi compañera de piso y yo, era que había lecturas reales y estimadas, a saber:

- Mes de lectura estimada: Cuenta corriente bajo mínimos, porque las estimaciones de consumo que hacían de nuestro pequeño cuchitril universitario eran al alza de la enésima potencia y con redondeo en 10 puntos, también al alza.

- Mes de lectura real: Superávit hogareño, porque nos descontaban la barbaridad que pagamos de más en el mes anterior, correspondiente a la lectura estimada, y sólo debíamos 7 euros a la compañía.

Reconozco que todo eso del mercado libre y del mercado regulado, por mucho que mirase y remirase la factura, me pasó desapercibido hasta el 2013, año en el que comencé mis prácticas en una asociación de consumidores. 

Así, entiendo los dos enfoques: el del consumidor corriente y moliente, que lo único que comprende de la factura de la luz es que es una factura y la tiene que pagar, y la del consumidor cualificado, el que entiende la factura porque ha tenido la oportunidad y la suerte de haber acudido a cursos para que se la expliquen.

Por eso no me sorprende que haya pasado por alto la noticia de la sentencia condenatoria del Tribunal Supremo contra Iberdrola, que supone para esta empresa pagar una sanción de 5,3 millones de euros por haber transferido clientes de mercado regulado al libre, perjudicando la libre competencia frente a otras compañías. Puede parecer mucho dinero, pero en términos de gente rica en realidad no es tanto, teniendo en cuenta que el chalet de Predalbes de Urdangarín costaba 7 millones de euros.

Lo gracioso es que si se ha multado a Iberdrola es porque esta artimaña a Gas Natural Fenosa le perjudicó y lo denunció. Bien es verdad que -en esta ocasión- los clientes que se pasaron de forma automática al mercado libre de Iberdrola no tenían derecho a estar en el mercado regulado (el límite está en superar los 10 kw de potencia contratada) pero al final, no tenían ni idea de en qué mercado estaban. Y esa es la triste realidad de nuestro país. Alzamos la voz cuando pagamos de más en la factura de la luz, pero ni nos molestamos en averiguar en qué consisten los conceptos que pagamos, si hay otras opciones, si tenemos más posibilidades. Sólo firmamos ciegamente a los comerciales de otra compañía que van de puerta en puerta prometiendo suculentos descuentos en las facturas con el cambio, facturas que ni ellos mismos entienden, y que al final, por tratarse también de mercado libre y vivir en un estado permanente de oligopolio, no llegamos a notar en nuestra economía doméstica.

Pero la culpa no es sólo del consumidor. La culpa de que la gente viva en la ignorancia es sobre todo de las instituciones que se supone nos protegen de las tretas de las grandes compañías, que no exigen que se informe al cliente sobre la existencia de un mercado libre y un mercado regulado, ni que se compruebe que el cliente ha comprendido verdaderamente las circunstancias de su contrato. Un paso que, al menos, sí se ha dado en el ámbito bancario con el llamado “doble control de transparencia”.

Así, noticias como esta de los 5,3 millones de euros seguirán sin entenderse porque nos falta la base, nos falta saber qué es eso del mercado libre y el mercado regulado, cuál ofrece más ventajas, cuál es más barato y qué características tiene cada uno

Yo tendría que haber escrito sólo sobre la sentencia condenatoria del Tribunal Supremo contra Iberdrola por haber pasado a clientes al mercado libre sin su consentimiento, provocando competencia desleal pero, ¿quién iba a entenderme si la mayoría de la gente todavía no entiende ni su propia factura de la luz?

 

Raquel Duque. Avogada de Aletra. Especialista en consumo e contratos.

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